Comenzar todo de nuevo no es comenzar todo de nuevo, es darnos cuenta de que ya han pasado más de treinta años desde aquel día en que sentimos, por primera vez, que todo empezaba para nosotros.
El síntoma es algo que va en el sentido del reconocimiento del deseo, pero bajo forma de un disfraz, de una forma cerrada, ilegible si nadie posee la clave. Reconocimiento del deseo, pues, pero reconocimiento por nadie y deseo de reconocimiento pero reprimido, excluido y, luego, en un sentido, deseo de nada; por eso, la intervención del analista es mucho más que una simple lectura.
Frente a los dioses de la guerra y los poderosos dioses de la paz, elegí: el peligro de las altas cumbres, el deambular por las montañas y festejar con los antiguos sabios, en pequeñas alcobas, una nueva manera de vivir.