
1545_ Perdurar, todo se fundamenta en perdurar. Un hombre es, si lo consigue expresar, durante siglos.


Escribir es difícil,
releo infinitas veces las 17 páginas anteriores, no puedo darme cuenta quién escribió esas 17 páginas. Ni de quién fue la diabólica idea de juntar en tan pocas páginas tantos personajes. Casi un desafío a la locura. Una idea clara y precisa, demasiado grande para mi cuerpo. Y yo tengo mis vicios: quiero ser escritor, es decir, que todavía no comparto nada con nadie.
Pienso ahora que Catín está muy agrandada, don Cristóbal poco desarrollado, don Miguel demasiado irreal, las otras mujeres en general poco desarrolladas. Y se ve además que no hay un claro proyecto de dónde se quiere llegar.
Algunos locos y varias putas, todo mezclado, no debe alcanzar me imagino, para escribir una novela. Y, sin embargo, y a pesar que todos los personajes están casi muertos, quiero seguir, quiero saber algo más de ellos, me intrigan. ¿Dónde estarán? que ninguno viene a contarme nada, en qué lugar de mi cabeza o de mi cuerpo tengo que buscarlos.
O simplemente se trata de llegar al punto de la multiplicación infinita, ser todos, vivir la vida de todos, contarme a mí mismo. Si quiero escribir acerca del deseo de todos, tendré que ser el deseo de todos. Igual que cuando trabajaba de psicoanalista. Una especie de desafío contra la locura, contra el hambre.
El psicoanálisis posibilita cierto tipo de ilusiones. La escritura siempre te deja solo.
Con los pacientes que se curan, sufren menos o se adaptan, el psicoanalista va llenando su vida. Y el escritor, ¿con qué va llenando su vida? ¿con qué?
Acaso, con el aplauso o la indiferencia. Acaso con la maravillosa insistencia vaginal, de quiero tener al lado mío un hombre famoso. Yo preferiría que se acabaran las bromas. Ocho o diez horas diarias escribiendo a máquina, da lo mismo si es para la gran novela de fin de siglo, o para lamerle el culo a los banqueros. La espalda duele igual.
Lipuskia no estaba tan contenta como al iniciar la lectura del material que yo había conseguido del futuro cercano, estaba como decepcionada. Pero también estaba contenta, porque lo habíamos conseguido, pero con más intensidad, estaba decepcionada por lo que yo había encontrado en el futuro cercano treinta años después, tanto que permaneció veintitrés horas sin mirarme a los ojos, casi se muere.

Ella, Diana había cometido un error. Desde el día que había comenzado su psicoanálisis didáctico obligatorio, por consejo de don Miguel, con el doctor Si, no hubo un solo día que Diana no hablara a Catín de lo maravilloso que era el doctor Si. Diana después aprendería con don Cristóbal que el padre es sólo la palabra de la madre.
Catín escapó.
Y desnuda aquella vez ¿recuerdan? sentada en el mostrador del bar gritando: Yo quiero que venga el doctor de mi amiga Diana. El doctor que te enseña a hablar.

DECADENCIAS IMPERIALES
No era el sol esta mañana iluminando el alto de las casas
con esa luz blanco abismal de día nuevo,
provocador de desafíos.
Era una fiera sin astucias, brutal, mordiéndose los dientes,
falsario mariscal de cínica sonrisa rompiendo y usurpando
la historia del hombre y su esperanza.
Tambor de muerte dispersando ecos inmóviles de silencio,
cuando rotarios de la infamia avanzaban
sobre los pueblos yacientes en las calles sin dar creencia
a sueños de derrumbes, mutilación de las culturas,
Bagdad, Beirut, mis padres, mis hermanos convertidos
en polvo de historias sucumbidas,
sin el precio alentador de la venganza.
NORMA MENASSA
-Y conmigo, qué experimento quieren hacer conmigo, acaso el de la puta cósmica. Yo lo único que deseo es que curen a Catín para que podamos volver a vivir juntas.
Carbonero y Sol no era para Diana lo que era para Catín, Para Diana Carbonero y Sol era la casa de los psicoanalistas, una casa donde nadie tenía un claro deseo de vivir o estar en ella, sino más bien una profunda necesidad. Carbonero y Sol era la casa donde te cambiaban el nombre por una cifra, la personalidad por una función. Una especie de taller mecánico de hombres. Carbonero y Sol era el lugar donde si una tenía ganas podía, por qué no, sentirse una verdadera rata.
-Yo antes de conocerlos era un cúmulo de pretensiones, era una mujer hermosa y solitaria y Catín me amaba. Después llegaron ellos y me volvieron loca, primero porque el marxismo de ellos era más apasionado, después me mandaros a psicoanalizar con el infalible doctor Si, me robaron a mi amiga Catín con el asunto que a los locos mejor es agruparlos y ahora me quieren hacer vivir a mí, precisamente a mí que soy una solitaria, con 20 personas mayores y siete niños. Están todos locos.
Yo quiero que me devuelvan a mi Catín, mi dulce amada Catín, la pobre de sentidos, a quien nunca durante cinco años pude arrancar un solo gemido, de goce o de dolor. Ella soportaba todo en silencio. Mis golpes y los consoladores, mis besos y las procacidades y nunca era feliz. Quiero por lo tanto que me devuelvan a mi Catín y la quiero, como ella era antes, muerta.
Una muñeca de trapo, un dibujo sobre una cartulina negra, yo misma era su corazón, su único deseo, su palabra.